La historia, la memoria y la solidaridad se dan cita en la presentación del libro sobre la iglesia de la Inmaculada
El pasado 28 de octubre tuvo lugar en el Paraninfo del Colegio de la Inmaculada la presentación del libro «Iglesia de la Inmaculada (1946-2026): 80 años de devoción y legado de los antiguos alumnos», la quinta obra que Víctor Rodríguez dedica a la historia de nuestro Colegio.
El acto contó con la participación de Arancha Vega, directora del Colegio; José Ignacio Menéndez, profesor de Historia y autor del prólogo; y Víctor Rodríguez, autor de la publicación. También estuvo presente Dolores Nieto, representante de la ONG SAUCE, organización vinculada a los proyectos solidarios que desarrolla Kike Figaredo en Camboya.
La presentación comenzó con unas palabras de bienvenida de Arancha Vega, seguidas de un emotivo minuto de silencio en memoria de las víctimas del reciente accidente ferroviario, un gesto de recuerdo y solidaridad que marcó el inicio del encuentro.
A continuación, José Ignacio Menéndez ofreció una interesante contextualización histórica de la obra, remontándose a los orígenes del Colegio y recordando cómo la institución tuvo que afrontar, en cierto modo, una segunda fundación con su reconstrucción tras la Guerra Civil. Su intervención permitió comprender mejor las circunstancias que rodearon el nacimiento del actual templo, al tiempo que profundizó en el papel que las capillas públicas han desempeñado tradicionalmente en la actividad educativa, religiosa y social de los colegios de la Compañía de Jesús.
Seguidamente, Víctor Rodríguez fue desgranando el contenido y la estructura del libro, concebido como una invitación a realizar un viaje en el tiempo a través de ocho décadas de historia, recuerdos y vivencias compartidas.
Durante su intervención destacó especialmente cómo el agradecimiento de tantas generaciones de antiguos alumnos por la educación ignaciana recibida fue transformándose en generosidad y compromiso con su Colegio. Una gratitud que se materializó en aportaciones decisivas para el diseño, la construcción y el enriquecimiento artístico de la iglesia, convirtiendo el templo en uno de los testimonios más visibles y perdurables de ese legado colectivo.
El autor recordó también el importante papel que la iglesia de la Inmaculada ha desempeñado, no sólo en la vida de los estudiantes que pasaron por sus aulas, sino también en la propia ciudad de Gijón. Durante ochenta años, sus muros han sido testigos de innumerables celebraciones, encuentros, momentos de recogimiento y acontecimientos que forman parte de la memoria personal y colectiva de varias generaciones.
Víctor Rodríguez explicó asimismo la doble motivación que le llevó a escribir esta obra. Por un lado, la conmemoración del 80.º aniversario de la bendición e inauguración de la iglesia, que tuvo lugar el 15 de agosto de 1946. Por otro, el recuerdo de una experiencia de voluntariado vivida junto a sus hijos en Battambang, Camboya, hace ahora diez años, que le dejó una profunda huella.
De esa confluencia entre memoria y compromiso solidario surgió la decisión de destinar íntegramente los beneficios obtenidos con la venta del libro a apoyar la labor social, educativa y pastoral que desarrolla en Camboya nuestro compañero Kike Figaredo, SJ (p 1976).
Concluidas las intervenciones, se abrió un interesante diálogo con los asistentes. Entre las cuestiones planteadas destacó la intervención de Javier Fernández de la Vega, quien suscitó un debate sobre la denominación más apropiada para el templo: ¿capilla o iglesia? Una pregunta que dio pie a las explicaciones de José Ignacio Menéndez y Víctor Rodríguez, enriqueciendo el encuentro con nuevas reflexiones sobre la historia y la naturaleza del edificio.
La presentación concluyó con la venta y firma de ejemplares, en un ambiente cercano y entrañable que permitió compartir recuerdos, intercambiar impresiones y conversar sobre algunos de los episodios recogidos en la publicación.
El libro, de 145 páginas y 135 fotografías, puede adquirirse por 10 euros en la Librería Magazine, situada en la esquina de la calle Cabrales con la Carretera de la Costa, en Gijón.





