Dentro de esta propuesta que compartimos en Oviedo y Gijón, de ofrecer algunas charlas durante el año para dar formación, este miércoles 25, en la iglesia del colegio Inmaculada, pudimos escuchar a José María Rodríguez Olaizola, SJ. Seguimos hablando de las heridas de la práctica religiosa. Si la primera charla había sido sobre la esperanza, herida en un mundo turbulento, esta vez tocaba mirar la Eucaristía con ojos nuevos y más hondos: ¿cómo celebrarla en un mundo que a veces parece haber olvidado su significado profundo?
No somos meros observadores pasivos; estamos invitados a convertirnos en protagonistas de un encuentro vivo y real. En cada Eucaristía convergen tres grandes protagonistas: Dios mismo, cada uno de nosotros y el mundo entero, que se convierte en horizonte y destinatario de lo que allí acontece.La celebración se convierte en un diálogo que transforma: llegamos con nuestra propia vulnerabilidad, acogemos la Palabra para que ilumine nuestro camino, proclamamos juntos la fe —con sus certezas y también con nuestras preguntas—, ofrecemos, recordamos, damos gracias y suplicamos no solo por nosotros, sino por toda la Iglesia y por la humanidad entera.
Cuatro verbos resonaron con especial fuerza, y marcan también la manera como estamos llamados a vivir: Tomar — porque cada uno es elegido y amado de forma personal e irrepetible. Bendecir — Dios acoge y bendice toda nuestra historia, porque es quien puede contar nuestra verdad mejor que nosotros mismos. Partir — aunque seamos frágiles, estamos llamados a entregarnos, a “quebrarnos” por lo que verdaderamente vale la pena. Entregarse — pues eso significa repartirnos: nuestro tiempo, nuestra vida, nuestro amor, hasta la última gota.
La Eucaristía encuentra su plenitud en el envío: salir al mundo para hacer vida lo que hemos celebrado, para anunciarlo con nuestros gestos y decisiones cotidianas.Porque vivir convirtiendo nuestra existencia en una Eucaristía permanente es aprender a caminar cada día con actitud de escucha, en comunión, en entrega y rebosantes de gratitud.





