La Plataforma Apostólica de Asturias, cuenta a partir de este mes de enero con un nuevo sacerdote jesuita destinado a la comunidad de Oviedo, el P. José Luis González Miranda SJ, quien colaborará en la pastoral del colegio San Ignacio y en la iglesia de la Compañía en Oviedo. Nacido en 1963 en Blimea (Asturias), pasó su infancia y juventud en Oviedo, donde estudió en el colegio Auseva. Desde muy joven mostró interés por la medicina y por el servicio a los demás, lo que lo llevó a licenciarse en Medicina en la Universidad de Oviedo (P1987). Durante sus años de formación tuvo experiencias que marcaron su vocación: un verano en Burundi con la misión diocesana, prácticas en el hospital de Medicus Mundi y un curso de medicina tropical en Barcelona. En 1990 viajó a Honduras con el Movimiento Cultural Cristiano, y allí conoció a los Jesuitas. Aunque había ido como médico, descubrió que lo que más le llenaba era el trabajo pastoral: acompañar a las comunidades, formar en temas sociales y espirituales, y despertar conciencia frente a las injusticias. Esa experiencia lo llevó a ingresar en la Compañía de Jesús en el año 1993, recibiendo formación en diferentes países. El noviciado en Panamá, juniorado enNicaragua, filosofía en El Salvador, magisterio en Guatemala y teología en la Universidad Centroamericana (UCA) de El Salvador. Fue ordenado sacerdote en Ixcán, Guatemala, un 24 de marzo de 2002, aniversario de la muerte de Monseñor Romero.
Su vida pastoral se desarrolló en escenarios complejos. En Ixcán, tras la guerra civil guatemalteca, trabajó en la reconciliación entre comunidades enfrentadas, creando parroquias, promoviendo proyectos agrícolas conjuntos y fundando una radio comunitaria. Más tarde ejerció como párroco en Santa María de Chiquimula (2008) y, tras un asalto que casi costó la vida a un compañero, asumió responsabilidades temporales en esa parroquia. En 2008 se trasladó a París para estudiar maestría en Migraciones y una diplomatura en Bioética. Allí colaboró con Cáritas y el Servicio Jesuita a Refugiados, y profundizó en el fenómeno migratorio. Posteriormente fue enviado a Nicaragua, donde investigó sobre mujeres migrantes y las llamadas “cadenas globales de cuidado”. También impulsó comités de familiares de migrantes desaparecidos. Entre 2013 y 2017 trabajó en la frontera sur de México, en Comitán y Comalapa, donde fundó albergues y comedores para migrantes, y organizó equipos de abogados y psicólogos para atenderlos. Documentó la hospitalidad de familias indígenas mexicanas que compartían lo poco que tenían con los migrantes. En 2018 asumió la coordinación de la Red Jesuita con Migrantes en Guatemala, acompañando a familias de víctimas de masacres y migrantes desaparecidos, y ofreciendo apoyo integral —legal, emocional y espiritual—a quienes transitaban por el país. Hasta su destino a Asturias colaboraba en la Casa del Migrante Myrna Mack en Ciudad de Guatemala y en la parroquia de La Merced.
A lo largo de su vida, José Luis ha combinado su formación médica y teológica con un compromiso profundo hacia los más vulnerables. Su trayectoria refleja una vocación marcada por la solidaridad, la reconciliación y el acompañamiento integral de migrantes y refugiados, siempre desde la fe y la justicia social. Bienvenido.





