Un mosaico de banderas: Día de la paz

Este 30 de enero, la cancha cubierta de la Escuela Revillagigedo no solo se llenó de alumnos y profesores, sino de un espíritu de unidad que trasciende fronteras. En un mundo a menudo fragmentado, nuestra comunidad educativa se detuvo para recordar que la convivencia no es solo un deseo, sino una práctica diaria en nuestras aulas.

La riqueza de la diversidad

Bajo el lema de la paz y la no violencia, el acto de este año puso el foco en la interculturalidad. Con alumnos y alumnas procedentes de 23 países distintos, el Gedo es un reflejo a pequeña escala del mundo que queremos construir: uno donde el respeto sea el lenguaje común.

El director del centro abrió la jornada invitándonos a reflexionar sobre el privilegio y la responsabilidad de formar parte de una comunidad tan diversa y enriquecedora.

Gestos que hablan más que las palabras

La celebración estuvo marcada por momentos cargados de simbolismo:

  • Un semicírculo de identidad: Se realizó una lectura de todos los países de procedencia de nuestro alumnado, mientras sus banderas se desplegaban simbolizando un abrazo global.
  • Luz en la oscuridad: También hubo espacio para la memoria y la solidaridad. Colocamos velas al pie de la palabra «PAZ» en honor a las naciones que hoy sufren el azote de la guerra, recordando que nuestra paz no está completa si falta en otros lugares.
  • La voz del alumnado: Una alumna fue la encargada de poner voz a un manifiesto por la convivencia, recordándonos que la paz se construye con pequeñas acciones cotidianas.

Bajo el mismo sol

Como broche final, la música tomó el protagonismo. Al ritmo de «Bajo el mismo sol», la comunidad educativa cerró el acto con un mensaje claro: no importa el origen, compartimos un mismo cielo y un mismo compromiso por la armonía.

Gracias a todos los que hicisteis posible esta jornada. En el Revillagigedo, el Día de la Paz se celebra hoy, pero se trabaja cada día en cada pasillo y en cada taller.

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