La celebración del miércoles de ceniza en nuestros centros educativos ha sido bien bonita y variada, con celebraciones que van desde los más pequeños a los mayores. En el Gedo, junto con Javier Pérez de la Canal estuvo Eduardo Anaya (Lalo), jesuita que comienza estos días su etapa apostólica de la tercera probación y estará en los tres centros en distintos momentos. En la Inmaculada y en San Ignacio fueron los jesuitas que trabajan en dichos centros, ayudados por distintos profesores y miembros de la comunidad educativa quienes procuraron compartir celebraciones -en algún caso la eucaristía y en otros solo la imposición de la ceniza- de tal modo que el alumnado y profesorado de los centros pudiera celebrar con hondura esta invitación a adentrarse en la cuaresma.
Si a lo largo de los años que pasan en el centro los alumnos van creciendo en estatura, en conocimientos y ojalá en tantos valores y capacidades, es necesario también que entiendan y acojan la llamada y la invitación a crecer por dentro. A trabajar las actitudes que nos abren a los otros y a Dios. Y a luchar contra todo aquello que nos aleja del proyecto de Dios para nuestras vidas.
La invitación con que se impone la ceniza «conviértete y cree en el evangelio» es una llamada a crecer, a examinarse por dentro y a dejar que el evangelio inspire nuestros pasos. Eso deseamos.
Ha sido una jornada bonita y diversa, en contextos bien distintos, donde a veces toca casi un primer anuncio. Ojalá sea una buena puerta de entrada para una cuaresma vivida con hondura y sentido.













