En la Escuela Revillagigedo hemos celebrado la Semana del Buen Trato y el Cuidado, una invitación a fortalecer nuestra convivencia desde la escucha, el respeto y la responsabilidad compartida.
Durante las tutorías nos acompañó Eduardo, jesuita que se encuentra realizando la tercera probación. Su presencia cercana nos ayudó a generar espacios de diálogo sereno en medio del “ruido” cotidiano que a veces nos rodea: prisas, opiniones que se cruzan, conversaciones que compiten entre sí.
A lo largo de la semana reflexionamos sobre una idea central: para cuidar a los demás, primero hay que escucharles de verdad. Y escuchar no es solo oír palabras. Es prestar atención con los sentidos y con el corazón, acoger lo que el otro siente —incluso cuando lo expresa con silencios, con gestos o con dificultad—. Escuchar implica bajar el volumen del ruido interior y exterior, dejar a un lado los prejuicios y ofrecer tiempo y presencia.
También trabajamos el respeto como base de nuestras relaciones. Respetar es reconocer la dignidad de cada persona, comprender que no todos pensamos igual y estar atentos a quien necesita apoyo. En un entorno de Formación Profesional donde el trabajo en equipo forma parte del aprendizaje diario, saber escuchar y respetar se convierte en una competencia humana imprescindible.
El cuidado fue el tercer gran eje de la semana: cuidar las palabras, no interrumpir, preguntar cómo se siente quien tenemos al lado, acompañar a quien está triste o necesita ayuda, y crear un clima donde todos se sientan acogidos. Son gestos sencillos que construyen comunidad.
La Semana del Buen Trato nos recuerda que cuando aprendemos a escuchar bien, nuestro centro educativo —y también nuestras familias y nuestro entorno— se convierten en espacios más seguros, más justos y más humanos.
El reto ahora es claro: que lo vivido estos días no quede en una experiencia puntual, sino que se traduzca en una forma habitual de convivir en la Escuela Revillagigedo.








