Lalo Anaya Sanromán, tercerón jesuita mexicano que ha pasado la cuaresma en las obras de Asturias, se despidió el pasado fin de semana, volviendo ya a Salamanca para terminar esta etapa de su formación. Queremos agradecer de veras su presencia, su humor, su disposición a colaborar estas semanas. Y nos hacemos eco de su carta de despedida, que deja aquí para todos.
En todo Amar y Servir
A las hermanas y hermanos de las obras apostólicas de Asturias:
Al terminar el tiempo de ministerios en Asturias, en el marco del programa de la tercera probación en España, le doy muchas gracias a Dios, a la Compañía, a la comunidad jesuita de Oviedo y a todas las personas de las comunidades eclesiales y educativas que me recibieron estas semanas. Estuve colaborando principalmente en el Colegio San Ignacio de Loyola, en Oviedo, y el Centro de Formación Profesional Revillagigedo y Colegio de la Inmaculada Concepción, en Gijón. Escribo la presente para agradecerles a todas y todos por sus atenciones, cariños y detalles.
Toda mi gratitud, admiración y respeto para Aranxa y Gonzalo por su entrega en la Misión compartida de la educación de las nuevas generaciones. Me siento muy afortunado por haber sido testigo de su dedicación y compromiso al frente de cada comunidad educativa. Me impresionó mucho la innovación, funcionalidad e infraestructura de cada centro educativo. Reconozco su preocupación por los trabajos permanentes de mantenimiento.
Agradezco a los coordinadores de pastoral, Laura Allende, Pablo Cuesta y Pablo San Vicente, su acogida y su acompañamiento. Son el alma de la inspiración cristiano – ignaciana de su institución educativa. Admiro su entrega, dedicación y compromiso con la educación de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, para que sean conscientes, compasivos, competentes y comprometidos. Ustedes fueron muy importantes en mi experiencia de servicio como jesuita tercerón.
Muchas felicidades por su entrega y presencia en actividades de gran tradición en los Colegios Jesuitas de Asturias como son la Jornada Solidaria Familiar y la Merienda Solidaria.
Agradezco a las profesoras y profesores del Gedo, Inmaculada y San Ignacio que me trataron tan bien, a todos los que me invitaron a tomar café y conversar gratuitamente en los recreos.
Agradezco a Manuel y Emiliano, coordinadores de servicio social de la Inmaculada y Colegio San Ignacio, respectivamente, que me llevaron a conocer algunos de los escenarios donde los alumnos realizan su servicio.
Ustedes, laicos ignacianos y jesuitas que viven y trabajan en la misión de Asturias, están haciendo mucho bien. La formación ignaciana ha sido y es fundamental en el desarrollo de las obras educativas. Los animo a continuar promoviendo el acompañamiento espiritual y talleres de espiritualidad ignaciana para todo el personal de los Colegios. Entiendo que estas actividades no pueden ser obligatorias, solamente se pueden proponer. ¡No dejen de intentarlo!
El patrimonio artístico, histórico, educativo y cultural de los jesuitas en Asturias es sorprendente. Les deseo que sigan influyendo tan positivamente en la Iglesia y la sociedad asturiana en las siguientes décadas.
PD: Si algún día viajan a México, allá tienen a un amigo. En cuanto sepa la ciudad donde viviré, se la comunicaré a José Mari Rodríguez Olaizola. Bendiciones para todos. Les llevo en mi corazón.
Su hermano en Cristo, Eduardo Anaya Sanromán S.J.
AMDG










