Levantar el vuelo

El jueves 21 de mayo toda la comunidad educativa del San Ignacio se juntó en el polideportivo para despedir a la promoción de 2bach, que termina su andadura por las aulas de Fuentesila. Muchos padres y madres de los alumnos que se despedían pudieron también acercarse a este acto, en el que ponemos la vida de quienes se van en manos de la virgen del Colegio, María, madre de la escucha.

Fue un momento tranquilo, ágil y bonito. Una ocasión para que todo el alumnado pueda ver también el horizonte de su paso por el colegio, intuir el camino que tienen por delante y aprovecharlo.

Los últimos en entrar al pabellón son los alumnos y alumnas de 2bach, acompañados cada uno por otro de infantil. Es muy significativo ver el transcurso del tiempo. Hace quince años estos que ahora entran para despedirse eran quienes acompañaban a otra generación. Y entre entonces y ahora, mucha vida, crecimiento, historias y aprendizajes.

Tras la bienvenida, María Cadiñanos y Ana Calvo, madres de dos alumnos, hicieron una oración ofreciendo a los hijos ante la Virgen de la Escucha. Entre lo que pedían para ellos, que siga acompañándolos, que sigan siendo conscientes, competentes, comprometidos y compasivos.

Después tuvo lugar un gesto entrañable, cuando los alumnos más pequeños de infantil entregaron un clavel rojo a los de 2bachillerato. Tras unas palabras en nombre de la promoción de Mara Román y Sara Calvo, la propia Sara y Rodrigo Pérez dirigieron la oración que todos los alumnos de 2 rezaron en voz alta. Lola, de 1º Bach, leyó unas palabras de agradecimiento en nombre de los alumnos por la huella que la promoción que se va deja en quienes vienen detrás. A continuación se presentó la orla, que Carlota López y Marta Román, delegadas del curso, pusieron a los pies de la Virgen. Tras ella, y cerrando el acto, Pedro Alvarez, uno de los tutores de este curso, rezó una oración que, desde aquí, también hacemos nuestra…

Aquí a tus pies, Madre,
algunos que hoy marchan
se ponen ya en camino,
levantan el vuelo
desde estos patios y estas aulas,
palestra de estos años
donde tanta vida han recibido.

Tanta vida que tú bien sabes
que han volcado tantos otros
dándose y vaciándose cada día
con su trabajo y su entrega
paciente, callada, permanente,
en cada eslabón del colegio,
para que hoy marchen
no sólo más doctos, sino mejores.
Mejores personas para servir a los demás.

Toda la vida que aquí han recibido,
la llevan ya dentro
y ahora pueden ponerla en juego,
compartirla allá adonde vayan
con quien más lo necesite.

Sigue llevándolos de tu mano,
María, sigue a la escucha,
pues te siguen necesitando
para seguir aprendiendo,
para seguirse entregando,
para seguir descubriendo
el camino hacia esa vida plena
que tu Hijo nos promete. Amén.

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