Durante la mañana del martes 9 de junio, el alumnado de sexto de Primaria del Colegio San Ignacio celebró el final de su etapa de la mejor manera posible, realizando una exposición donde ponían en juego todo lo aprendido en su transcurrir por el Programa de la Escuela Primaria del Bachillerato Internacional (PEP). Por tercer año consecutivo el colegio acoge una celebración del aprendizaje que se abre a toda la comunidad educativa. Y es que el aprendizaje se debe celebrar y compartir; por eso contamos con la visita de alumnado desde infantil hasta Secundaria, profesorado de todas las etapas, equipo directivo, familias, personal de mantenimiento y PAS,… todo suma.
En un primer vistazo la exposición puede parecer una feria científica, pero en cuanto el visitante se acerca, se percibe mucho más. Cada grupo ha tenido que diseñar una unidad de indagación con una Idea Central, unas líneas de indagación, unas habilidades y atributos a desarrollar, todos ellos elementos del programa, basado en el aprendizaje conceptual. Un trabajo minucioso que requiere dominar el lenguaje académico y diseñar una ruta de estudio que les lleve a conseguir su objetivo final, diseñar una unidad de indagación que tiene como meta comprender una idea que les lleve a mejorar el mundo..
El frontón bullía con alumnos y alumnas deseosos de explicar su proceso de aprendizaje, demostrando su competencia en diversidad de ámbitos y colocando con mimo sus carteles, sus maquetas, las diversas explicaciones y los QRs que permitían recibir la evaluación del público.
Durante tres horas, la Pedagogía Ignaciana, la LOMLOE y el constructivismo se dieron la mano, haciendo que cada uno de los alumnos y alumnas que retocaban nerviosos sus pañuelos y corbatas pusieran en práctica todos sus recursos, conocimientos y habilidades para comunicar lo aprendido y también lo fallado, porque el error forma parte del aprendizaje.
Cada stand era un pequeño microcosmos de sabiduría, lleno de alumnos competentes, que manejaban vocabulario adecuado a sus interlocutores; conscientes, con proyectos encaminados a la búsqueda de un mundo mejor, con el cuidado de la Casa Común muy presente; compasivos, que se agachaban a recibir a los peques de la guarde o tranquilizaban a los más nerviosos, y comprometidos con su aprendizaje, con sus mentores y con la ilusión de hacer las cosas lo mejor posible.
Ha habido proyectos medioambientales, como un robot recoge basuras, un estudio sobre el reciclaje de agua para regadío, un sensor microclimático, un sistema de reciclaje de agua o una regadera recogedor; más tecnológicos, como un dron creado desde 0, un coche solar, un ascensor hidráulico y otro impulsado por energía mecánica; otros centrados en la gestión y clasificación de residuos, como Detectilaje; centrados en el ahorro tanto de recursos como el estudio de fugas de agua; o energéticos, con la propuesta de un horno solar. También hubo hueco para la diversión y los más pequeños disfrutaron de un original tiovivo.








