Baúl Magis: El evangelio que asombra

En la fachada de la calle de cualquier colegio de la Compañía, hay un alboroto necesario: sillas que se arrastran, risas de recreo y el murmullo constante del descubrimiento. Sin embargo, existe un instante, casi imperceptible, en el que el ruido cesa. Es el momento en que un alumno de Primaria, frente a una realidad que le desborda, se detiene a pensar que el mundo no termina en el borde de su pupitre.

Hace quinientos años, un hombre herido se detuvo a leer. En aquellas páginas encontró historias que no solo informaban, sino que transformaban el pulso de su vida. Íñigo recordó, tiempo después, esas páginas y descubrió, frente a la corriente del río Cardoner, que quería «MÁS»: ser más amigo de Jesús, estar más cerca de los demás, hacer cosas grandes. En su tiempo, ese «MÁS» se decía MAGIS. Hoy, en nuestras aulas, ese deseo sigue vivo y tiene un lugar donde guardarse: el Baúl MAG+S.

¿Qué es el Baúl MAG+S?

Es un proyecto de nuestra red Educsi que adapta la esencia de la espiritualidad ignaciana al lenguaje de la infancia. Su nombre ya es una declaración de intenciones: el «+» evoca la cruz y el «MAGIS» (el Más ignaciano). No buscamos que los niños memoricen datos bíblicos, sino que «sientan y gusten internamente» las Historias Sagradas, las Parábolas y los gestos de la Liturgia, entendiendo que ellos mismos son parte de esa gran historia que Dios sigue escribiendo.

La sesión comienza antes de la palabra. Hay un “portero” que aguarda en el umbral, preguntando con la ternura de quien custodia un secreto, uno por uno, a todos los asistentes: «¿Estás preparado?». Solo cuando el niño asiente desde su libertad, entra en el círculo. Allí, el “narrador” no enseña una lección; ofrece un tesoro. En el Baúl MAGIS, las Historias Sagradas y las parábolas no son relatos del pasado, sino espejos donde los alumnos descubren su propia interioridad habitada.

Siguiendo la intuición de los Ejercicios Espirituales, el Baúl invita a «sentir y gustar internamente». No buscamos la respuesta correcta, sino la pregunta honesta. Cuando el narrador despliega los materiales y guarda silencio, el niño deja de ser un espectador para situarse en la escena: «como si presente me hallase».

Es ahí donde la oración se refracta. El niño atraviesa la historia y la historia lo atraviesa a él. Lo vemos en el momento del «trabajo personal», cuando cada uno expresa con colores, arcilla o silencio lo que esa Palabra ha despertado en su centro. No es una tarea; es una respuesta al Amor.

¿Cómo nos organizamos?

Para que esta experiencia sea un oasis y no una interrupción, los centros de la Provincia integramos el Baúl MAGIS de forma sistemática en la pastoral del colegio. Los alumnos acuden a la sala del Baúl una o dos veces al trimestre. Las sesiones se dividen en tres grandes bloques según el momento del curso:

  1. Historias Sagradas: Para conocer nuestras raíces.
  2. Parábolas: Para desafiar nuestra forma de ver el mundo.
  3. Acción Litúrgica: Para entender los signos de nuestra fe.

El Baúl MAGIS es nuestra apuesta por los ritmos lentos en un mundo de urgencias. Es educar la mirada para reconocer que somos parte de algo más grande. Al cerrar el baúl y despedir a cada niño por su nombre, con una sonrisa, les recordamos que ellos mismos son la historia más bella que Dios está escribiendo hoy.

En Asturias seguimos abriendo este baúl. No para guardar el pasado, sino para que la Palabra entre en el corazón de nuestros alumnos y los haga, simplemente, MAGIS: más hermanos, más humanos, más de Dios.

David Vázquez 
Profesor del colegio San Ignacio – Oviedo

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