En la zona noroeste tiene lugar, como cada año, el campamento de Saldaña, en el que participan el alumnado de los colegios del San Ignacio de Oviedo y La Inmaculada de Gijón, con más de 400 participantes a lo largo de todo el mes, entre los 5 y los 16 años. Una cita muy esperada por todas las familias y, por supuesto, por aquellos que quieren vivir una experiencia que les marcará en su camino de convertirse en hombres y mujeres para los demás.
Cada mañana a las 9 suena la música, y una vez despegadas las sábanas y el saco, se abren las puertas de las cabañas del poblado al ritmo que toca nuestra campana, marcando el desfile a la oración e inicio del día, ayudando aún más a aprender y agradecer por la experiencia que pueden disfrutar y compartir.
A partir del desayuno es un no parar, cuando no es la escalada, es la equitación, la piscina, la tirolina, las bolas hinchables, los robots, el periódico, excursión, convertirse en artesanos en las manualidades, en investigadores, en buscadores de tesoros, en atletas olímpicos, en ayudantes para cumplir las misiones que cada tarde y noche los monitores de juegos les encargan.
Ese es precisamente el punto clave de todos nuestros campamentos de Jesuitas, los monitores y responsables, con su buen hacer, su disposición, su compromiso y sacrificio hacen, para todos los asistentes, de espejo en el que mirarse, de modelo en lo que convertirse, y por supuesto, son la garantía de resultados de la formación integral de la Compañía y el seguro de la continuidad en la transmisión de los valores ignacianos.
Repartidos en tres tandas, al finalizar estas líneas aún quedan por disfrutar de las instalaciones del albergue el Valle los curso de 1º y 2º ESO, y de las rutas de Saldaña a Palencia, los cursos de 3º y 4º ESO, que seguro lo disfrutarán como todos los que hasta ahora han vivido esta experiencia.


















