Ignatian English House, en marcha

El Ignatian English House continúa y, con él, todos los que estamos disfrutándolo y aprovechando todas las oportunidades para aprender, convivir y disfrutar del inglés en un entorno tan maravilloso como es el de Celorio.

Hace apenas unos días despedíamos el primer turno del campamento con la satisfacción de haber vivido dos semanas intensas en la que el tiempo se nos pasó volando. Un grupo fantástico que puso las cosas muy fáciles. Ojalá que todos los niños y niñas que estuvieron con nosotros hayan regresado a casa con nuevos amigos, grandes recuerdos y la sensación de haber formado parte de una experiencia única.Hizo un tiempo muy bueno durante estas semanas, permitiendo desarrollar con normalidad todas las actividades programadas y disfrutar al máximo de los espacios naturales que rodean la casa. La playa, y toda la naturaleza que nos rodea volvieron a convertirse en escenarios perfectos para aprender, jugar y convivir.

Más allá de las actividades, en el Ignatian English House seguimos trabajando con la misma ilusión por los objetivos que dan sentido a este proyecto. El inglés continúa siendo el vehículo de comunicación durante buena parte de la jornada, favoreciendo un aprendizaje natural y cercano. Pero, junto al idioma, seguimos poniendo el acento en los valores que forman parte de nuestra identidad y espiritualidad: el respeto, la convivencia, la autonomía, el compañerismo, el cuidado de los demás, de la naturaleza, y el crecimiento personal.

Mientras recordamos con cariño todo lo vivido en el primer turno, el segundo ya ha tomado el relevo. Llevamos una semana compartiendo nuevas aventuras con otro grupo de niños y niñas de nuestros colegios. Entre los tres turnos pasarán por aquí de Madrid, Alcalá de Henares, Coruña, Vigo, Gijón, Oviedo, Valladolid, León, Barcelona e incluso una niña de las islas.Las excursiones, las gymkanas, los momentos de oración y reflexión, las clases de inglés, el curso de surf aprovechando las magníficas olas de la costa Llanisca y las innumerables actividades de convivencia siguen marcando el ritmo de unos días repletos de experiencias.

Todavía queda mucho por delante y muchas historias por escribir. Ojalá podamos ayudar a cada uno de esos niños y niñas que han pasado, o pasarán por aquí, a llevarse algo en el corazón que les ayude a crecer y a sentirse agradecidos por ello.

Eusebio

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