Educar la mirada. La segunda opción del PAP

El segundo claustro de sentido de los tres centros de la Compañía de Jesús en Asturias ha estado dedicado a tratar de poner en contexto la segunda opción del Proyecto Apostólico de Provincia.

¿Como podemos trabajar para “Renovar el compromiso por la justicia socioambiental que nace de la fe, busca la reconciliación social y nos lleva a caminar junto con las personas excluidas y empobrecidas de nuestra sociedad”?

Esta es la pregunta desde la que José María Rodríguez Olaizola, el martes 10 en paraninfo del colegio Inmaculada y el miércoles 11 en el aula Ellacuría del San Ignacio trató de proponer una reflexión sobre cómo educar la mirada ante los claustros de los tres centros educativos de Asturias. Partiendo de la pregunta por «¿Quién es mi prójimo?» se intentó articular una respuesta que pueda ser especialmente aterrizada en nuestros contextos educativos. La mirada se educa. Y para poder pasar de una mirada egocentrada -en uno mismo o en los que son como uno mismo- (que desgraciadamente es la que demasiadas veces terminamos teniendo, dada la cantidad de estímulos que recibimos en esa dirección) a una mirada abierta al otro hacen falta una serie de aprendizajes (aprender que el otro es otro, la limitación, el conflicto, la necesidad, el compromiso, la verdadera experiencia de comunidad…)

Todo esto -apuntaba- por dos razones principales: la compasión y la fraternidad que nos lleva a la justicia. Si queremos de verdad poder abrirnos al mundo con todas sus heridas, no como espectadores, sino desde la responsabilidad compartida, no podemos permanecer a distancia.

Mi prójimo es todo aquel cuya vida se cruza con la mía, que puede necesitarme y a quien puedo ayudar. Y mi prójimo es también todo aquel cuya vida se cruza con la mía, a quien yo puedo necesitar y que me puede ayudar. La realidad es que esto no va solo de héroes que ayudan y víctimas que son ayudadas, sino de la conciencia de que todos tenemos algo que dar, pero también necesitaremos en ocasiones ser ayudados. Así se establecen redes humanas, así se trabaja el Reino y así se construye la verdadera fraternidad.

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