Hoy nos acompaña Gema Moral, que acaba de graduarse en el Grado Medio de Soldadura y Calderería en el centro de FP Revillagigedo. Tras dos años de teoría, muchas horas de taller, su paso por el mundo laboral y como participante mujer del proyecto H2 GREEN PW, comparte con nosotros cómo ha sido esta experiencia y qué se siente al dominar un oficio con tanta demanda.
Percepción de la “Industria Verde”
El proyecto H2 GREEN PW se enfoca en el hidrógeno verde como energía del futuro. ¿Crees que el enfoque hacia una industria sostenible y tecnológica ayuda a que más mujeres se interesen por la fabricación mecánica en comparación con la industria pesada tradicional?
“Creo que sí. Por ejemplo, yo conozco mujeres que trabajan en condiciones de trabajo duras o con riesgos importantes, y si la tecnología puede ayudar a reducir estos, favorece temas como la maternidad, etc.”
Motivación inicial
Tradicionalmente, la soldadura ha sido un oficio con muy poca presencia femenina (solo un 5% en España). ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de este ciclo formativo para decidir romper con ese estereotipo y matricularte?
“Lo que más me animó fueron las experiencias que me transmitieron familiares, tanto hombres como mujeres, pero sobre todo mujeres que estaban muy a gusto en el sector. Y a día de hoy puedo decir que me gustó mucho la experiencia.”
Impacto de la tecnología
Una de las tesis del proyecto es que la Realidad Aumentada (RA) hace la formación más atractiva para las mujeres. ¿Consideras que el uso de simuladores como SOLDAMATIC puede facilitar el acercamiento a una profesión que suele verse como lejana o excesivamente ruda? ¿Y pueden estos sistemas de aprendizaje mejorar la adaptación posterior en el entorno real?
“Sin duda tiene varias ventajas, como evitar las incomodidades del cambio de ropa, evita todos los riesgos como chispas, calor, radiaciones, etc. Entonces una mujer o un hombre que no sabe lo que es la soldadura, en vez de empezar de frente, puede medir sus habilidades antes y saber si es buena, si le gusta más una que otra, y todo ello de forma segura y con datos objetivos que te los da la máquina.
La adaptación posterior, cuando ya he empezado con las prácticas reales, ha sido más rápida, como si ya fuese algo familiar: posturas, velocidad, inclinación, distancias, etc.”



Experiencia personal
Ser mujer en un sector tradicionalmente masculino como el del metal sigue siendo noticia. ¿Cómo valoras tu paso por las aulas y el taller a nivel de convivencia? ¿Has sentido el apoyo de tus profesores y compañeros?
“Siempre he tenido el apoyo de mis profesores y compañeros, aunque en ocasiones algún compañero no ha actuado de forma igualitaria, pero de sobra compensado por una actitud mayoritariamente integradora y de buen compañerismo.”
Retrospectiva
¡Enhorabuena por titular! Mirando hacia atrás, a ese primer día que entraste por la puerta del instituto, ¿el grado ha sido como te lo imaginabas o te ha sorprendido el mundo de la soldadura?
“Me ha sorprendido porque desde fuera no te imaginas cómo es de verdad y no sabía muy bien que podría llegar a hacer cosas increíbles y las capacidades que podría obtener. Pero la verdad es que he ido evolucionando poco a poco y no me ha costado mejorar.
Mirando hacia atrás veo un cambio enorme de cómo entré a cómo me siento hoy, tanto a nivel técnico como humano.”
Tus preferencias
Durante estos dos años has aprendido diferentes técnicas (electrodo, MIG/MAG, TIG, oxicorte…). ¿Cuál se convirtió en tu especialidad o con la que te sientes más cómoda en el taller?
“En mi caso la soldadura TIG, por encontrarla más entretenida por el aporte de varilla y las aplicaciones industriales como la tubería, que es una especialidad que me apasiona.”
Vínculo con la empresa
Gracias a la colaboración con empresas como COSERMO se busca facilitar el acceso de la mujer a la industria. ¿Cómo valoras la oportunidad de realizar prácticas en una empresa líder que apuesta por el talento femenino y la innovación tecnológica?
“En la empresa siempre me he sentido a gusto. De hecho tengo una experiencia muy buena con los compañeros y compañeras, todos han estado muy pendientes de mí. En cuanto a espacios como vestuarios, zonas comunes, etc., estaba todo adaptado al uso de mujeres u hombres indistintamente.”
Aula versus empresa
¿Has notado diferencia entre lo aprendido en el aula con lo que has visto en la empresa?
“Sí se nota por la diferencia de escala. Allí todo es más grande y más real. La enseñanza en el centro de FP lógicamente tiene sus limitaciones, pero es imprescindible empezar por una formación sólida y amplia.”
Prevención de riesgos
El sector de la soldadura exige mucha precisión y cumplir de manera estricta con las normativas de seguridad (EPIs, humos, riesgos). ¿Cómo fue tu adaptación a la rutina de seguridad de la empresa?
“Me costó al principio acostumbrarme en el centro a los EPIs y demás, pero en la empresa no me costó nada porque lo llevaba aprendido del centro. En la empresa son muy estrictos y están vigilando el cumplimiento de todas las normas de seguridad por el técnico de prevención.”
Consejo a compañeras
Como final, tras tu experiencia tanto en el proyecto H2 GREEN PW como en las prácticas reales en el taller y la práctica en empresa: ¿Qué le dirías a una chica que tiene curiosidad por la soldadura pero que teme que sea un mundo de hombres?
“La animaría sin duda, pero no la engañaría, porque a día de hoy está claro que es un mundo de hombres. Pero mi experiencia es que te acogen muchísimo, incluso están más pendientes de ti que si fueras un chico. La animaría cien por cien a que pruebe la experiencia.”
Francisco Tamargo
Coordinador proyecto H2 Green PW








