El pasado sábado 5 de septiembre cinco jóvenes jesuitas -Adrián, Alberto, Alex, Borja e Iván- terminaron la etapa de noviciado e hicieron sus votos como jesuitas. Entre ellos, Borja Moraleda, ovetenese y antiguo alumno del San Ignacio. La celebración, que tuvo lugar en la Basílica de San Ignacio de Loyola en Azpeitia (Guipúzcoa), estuvo presidida por el provincial de España, Enric Puiggròs. Un buen grupo de jesuitas, familiares y amigos de todos los novicios se congregaron en el valle de Loyola para este momento tan importante. Entre ellos, cómo no, la familia de Borja, y también algunos jesuitas de la plataforma asturiana, así como el director del San Ignacio y otros conocidos.
Borja destaca de su etapa de noviciado, la importancia del silencio y la oración, que han sido fundamentales para “escuchar mejor a Dios y a mí, respecto a tanto ruido interno y externo que hay en el mundo”. También le ha sorprendido descubrir desde dentro “cuántas vidas entregadas en la Compañía —y que colaboran con ella— trabajan por el Reino”, una realidad que antes no alcanzaba a ver, a pesar de haber estado siempre cerca de este ámbito.
Desde su formación y experiencia como médico, Borja no entiende medicina y vida religiosa como dos vocaciones que compitan entre sí. La medicina es para Borja un medio más en esa búsqueda de cómo transmitir la buena noticia de Jesús, para dar fruto y vida de verdad, en lugar de hacerlo por propio interés.
Por tanto, el sábado 5 de septiembre no fue el comienzo de su camino como jesuita, sino un momento muy importante dentro de un proceso que comenzó antes: discernimiento vocacional, noviciado y ahora primeros votos.
En su homilía el provincial recordó las palabras de San Ignacio que invitan a salir del propio amor, querer e interés, subrayando que este seguimiento nace del amor de saberse discípulo y con la conciencia de que el amor debe ponerse más en las obras que en las palabras, viviendo con Dios sobre todas las cosas.
Al referirse al momento vocacional y haciendo eco de la lectura del profeta Jeremías, habló de la seducción del Señor y de la valentía de responder a esa llamada, una llamada que no nos exime de dificultades. Recordó que, como jesuitas, siguen a Cristo pobre y humilde en una forma original de entender la felicidad: la que brota de la pobreza y de la capacidad de amarlo todo sin poseer ni limitarse a nada ni a nadie, descubriéndose como instrumentos del amor de Dios. Asimismo, indicó que el voto de obediencia, al invitar a autolimitar la propia vida, acerca al jesuita a aquellos a quienes la vida limita involuntariamente. Aunque los votos comprometen y atan, se trata de una atadura que camina en la misma dirección que el yugo del Evangelio, en la constante búsqueda de hallar a Dios en todas las cosas.
Finalmente, el Provincial animó a otros jóvenes a apostar por esta vida tan apasionante en la que el Señor nos lo da todo. Acompañados por familiares, amigos y compañeros jesuitas en este momento de profunda entrega, Adrián, Alberto, Álex, Borja e Iván emprenden ahora una nueva etapa de formación en Roma, donde estudiarán Filosofía en la Universidad Gregoriana.
Desde nuestro colegio nos enorgullecernos de su vocación y su paso firme para convertirse en jesuita. ¡Enhorabuena Borja, a ti y a tu familia!











