El pasado 14 de mayo de 2026, el Ayuntamiento de Gijón anunció las distinciones de la Villa para este año. Entre ellas destaca la Medalla de Plata concedida a Enrique “Kike” Figaredo Alvargonzález, jesuita gijonés y Prefecto Apostólico de Battambang (Camboya).
Kike Figaredo, nacido en Gijón el 21 de septiembre de 1959, representa como pocos el compromiso con los más vulnerables. Estudió en el Colegio de la Inmaculada de los jesuitas, e ingresó en la Compañía de Jesús en 1979. En 1985 se ofreció como voluntario para el Servicio Jesuita a Refugiados y fue destinado a los campos de refugiados camboyanos en la frontera con Tailandia. Desde entonces, su vida ha transcurrido en Camboya (41 años ya), donde se le conoce como el “Obispo de las sillas de ruedas”.
Su labor se centra en las personas con discapacidad, especialmente víctimas de minas antipersona y bombas de racimo. Fundó en 1991 Banteay Prieb (Casa de la Paloma) cerca de Phnom Penh, un centro de formación profesional donde se fabrican las famosas sillas de ruedas “Mekong”, adaptadas con materiales locales. En Battambang impulsó el centro Arrupe y, como Prefecto Apostólico desde el año 2000, ha desarrollado proyectos de educación, salud, desarrollo rural y apoyo a más de 80.000 personas a través de iniciativas como Karuna Battambang (el equivalente local de Cáritas).
Kike ha colaborado con la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona (Premio Nobel de la Paz 1997) y sigue trabajando contra las bombas de racimo. Su enfoque no es solo asistencial: busca que la gente con la que trabaja tome las riendas de su vida. Muchos de los jóvenes a los que ayudó de niños hoy dirigen proyectos, ocupan puestos de responsabilidad y lideran el cambio en su propio país. Como él mismo afirma, “acompañar y dar formación integral es transformador”.
El Pleno del Ayuntamiento ratificará las distinciones el viernes 5 de junio de 2026. La entrega oficial se celebrará el 29 de junio, día de San Pedro, en un acto institucional. Kike tiene previsto viajar a Gijón a mediados de junio, coincidiendo con el aniversario de la muerte de su madre, por lo que podrá recoger el galardón en persona.
Desde Camboya, Figaredo ha recibido la noticia con sorpresa y emoción: “Es una confirmación y una forma de decir ‘estamos contigo’”. Dedica la medalla a “quienes hacen posible la misión de Battambang y a las personas vulnerables y desfavorecidas”. Para él, este reconocimiento “trasciende fronteras y se convierte en esperanza”.
Aunque lleva décadas en el otro extremo del mundo, Kike nunca ha perdido el vínculo con Asturias. Sigue al Sporting con pasión, mantiene contacto constante con familia y amigos, muchos voluntarios asturianos han pasaod y siguen pasando por Battambang y Kike regresa siempre que puede “a coger fuerzas en el nido”. Su trayectoria es un ejemplo de coherencia evangélica: no solo predica, sino que vive al lado de los últimos, construyendo puentes entre culturas y religiones (colabora habitualmente con monjes budistas).
Desde la plataforma estamos orgullosos y contentos por el reconocimiento a un jesuita que muestra, con su vida y su compromiso, en qué consiste el compromiso por la fe y la justicia, y que nos hace sentir agradecidos por su testimonio y su camino. Si quieres conocer la historia de Kike, asómate a su vida a través de «El corazón del árbol solitario»
Entre el 1 y el 4 de octubre Kike visitará Asturias con un grupo de jóvenes camboyanos de sus escuelas de baile, y tendremos así la ocasión de compartir de cerca la belleza de su misión y de estas vidas que han sabido encontrar la música de dentro





