El 26 de agosto, el jardín interior del Colegio de la Inmaculada de Gijón volvió a convertirse en escenario de un gesto que va más allá de la nostalgia: la entrega de las becas universitarias y de Formación Profesional convocadas por la Asociación de Antiguos Alumnos.
El acto, celebrado a los pies de la Virgen, correspondió a la segunda edición de un programa que ya se da por consolidado y que busca acompañar a quienes siguen formándose después de abandonar las aulas del centro.Estuvieron presentes la directora general del colegio, Arancha Vega, y, por parte de la asociación, su presidente, Víctor Rodríguez, y el tesorero, José María Llinares. El mensaje institucional fue claro: apoyar la formación no es solo un reconocimiento al pasado compartido, sino una forma de abrir oportunidades. Rodríguez subrayó que “la formación de hoy es el futuro de mañana para ellos” y que la entidad pretende premiar la excelencia y ayudar, en la medida de sus posibilidades, a quienes continúan estudiando.
Los beneficiarios de esta edición fueron Marcos Mateos Benito (promoción 2021), Álvaro García Margolles (2025), Fernando García de Leaniz Erauskin (2021), Jaime González Ablanedo (2019), Jorge Cano Menéndez (2022), Aitana Toribio Fernández (2024) y Juan Cueto González (futura promoción 2028). Cinco cursan estudios en la Universidad de Oviedo y dos en el GEDO.
Las ayudas están dirigidas a antiguos alumnos que forman parte de la asociación y que realizan estudios universitarios o de FP.En los dos años de vigencia del programa, alrededor del 60-70 % de los beneficiarios ha optado por la universidad y entre el 20 y el 30 % por Formación Profesional.
Como cuentan en la entrevista recogida por La Nueva España, la asociación insiste en que intenta que quienes presentan solicitud puedan acceder a la ayuda. Para los estudiantes, el apoyo tiene un valor práctico y simbólico. Fernando García, que iniciará un máster en Ciencia y Tecnología Espacial en Bilbao, lo interpreta como reconocimiento al esfuerzo posterior al colegio. Jaime González, de Ingeniería Mecánica, habla de orgullo. Jorge Cano, en un grado superior de Mecanizado, lo describe como tranquilidad y una ayuda concreta de cara a su inserción laboral. Aitana Toribio, estudiante de Magisterio y entrenadora de baloncesto en el propio colegio, destinará parte de la beca a su estancia Erasmus en Polonia.
Con este programa, la Asociación de Antiguos Alumnos reafirma su compromiso con las nuevas generaciones. Apoyar la formación es, también, contribuir a construir oportunidades. El acto del 26 de agosto no fue solo una entrega de ayudas: fue la confirmación de un vínculo que no se interrumpe al cruzar la puerta del colegio.





