Los estudiantes de 1º y 3º de ESO del Colegio Inmaculada tuvieron este 3 de febrero una experiencia enriquecedora y motivadora al escuchar al misionero Philippe Muhindo, un agustino originario de la República Democrática del Congo y miembro activo de Manos Unidas. Actualmente, Philippe desarrolla su labor pastoral en la parroquia Nuestra Señora Reina del Cielo, en Madrid.
Durante la charla, celebrada en el centro educativo, el misionero compartió de primera mano su testimonio vital y su compromiso con las personas más vulnerables. Presentó el lema central de la Campaña 2026 de Manos Unidas, titulada “Declara la guerra al hambre. Alimenta la paz”, una iniciativa que recupera el espíritu fundacional de la ONG (que en 1955 ya proclamaba “Declaramos la guerra al hambre”) y que este año pone el foco en la relación inseparable entre el desarrollo justo, la lucha contra la pobreza y la construcción de una paz verdadera y duradera.
Philippe Muhindo explicó con detalle la dramática situación que vive actualmente su país de origen, la República Democrática del Congo, marcado por conflictos prolongados, inestabilidad, desplazamientos masivos y graves problemas de inseguridad alimentaria. En este contexto, destacó especialmente su colaboración con una escuela en territorio congoleño, un proyecto apoyado y financiado por Manos Unidas, que busca ofrecer educación y oportunidades a niños y niñas en una de las zonas más afectadas por la pobreza y la violencia.
El acto contó con la presencia y el acompañamiento de Marta Fano, delegada de Manos Unidas en Asturias, junto a varias voluntarias de la delegación en Gijón, quienes ayudaron a contextualizar la labor de la organización en la región y su conexión directa con proyectos de desarrollo en el Sur global.
La visita forma parte de las actividades de sensibilización que Manos Unidas está llevando a cabo en toda España con motivo del lanzamiento de su sexagésimo séptima campaña contra el hambre. La ONG subraya que el hambre no es solo una consecuencia de las guerras, sino también una forma de violencia silenciosa que alimenta conflictos y desigualdades, y que combatirla mediante la educación, la sanidad, el acceso a derechos y la igualdad es una forma concreta de “alimentar la paz”.
Tanto el profesorado como el alumnado agradecieron profundamente la generosidad y el tiempo dedicado por Philippe Muhindo, Marta Fano y el equipo de voluntarias. Su testimonio cercano y comprometido logró inspirar a los jóvenes asistentes, invitándolos a reflexionar sobre la solidaridad, la justicia global y el papel que cada persona puede desempeñar para construir un mundo más justo y en paz.Un gran reconocimiento a todos ellos por su labor incansable y por acercar realidades lejanas al aula, sembrando semillas de compromiso y empatía entre el alumnado











