El Colegio Inmaculada vivió una jornada cargada de emoción, recuerdos y gratitud con motivo de los actos de despedida de la Promoción 2026. Alumnos, familias, profesores y personal del centro compartieron un día muy especial que quedará para siempre en la memoria de quienes han formado parte de esta etapa educativa.
La celebración comenzó con el acto académico, en el que intervinieron Víctor Rodriguez, presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos, María Solís Carbajal, madre de una alumna y delegada de la APA en 2ºbach, Arancha Vega, directora del colegio y Lucas Bajo, como alumno en nombre de toda la promoción que se despide. Todos ellos coincidieron en destacar no solo el crecimiento académico de los estudiantes, sino también los valores humanos, la amistad y el espíritu de servicio que han acompañado a esta promoción durante su paso por el colegio.
Uno de los momentos más significativos fue la entrega de reconocimientos. El Premio Pedro Fabro al mejor compañero recayó en Álvaro González Martín, mientras que el Premio Arrupe, que distingue al alumno que mejor representa los valores del colegio, fue concedido a Eva Álvarez Riestra. Ambos galardones fueron recibidos con un emotivo aplauso por parte de todos los asistentes.
A continuación se celebró la Eucaristía de despedida ante la Virgen Inmaculada, un acto especialmente emotivo para alumnos, familias y profesores. Durante el ofertorio, cada estudiante depositó un clavel a los pies de la Virgen del colegio, símbolo de todas las vivencias, recuerdos, inquietudes y esperanzas acumuladas a lo largo de los años compartidos. Un gesto sencillo y profundamente significativo que expresa la confianza de que la Virgen seguirá acompañándolos en el nuevo camino que ahora comienzan.
En ese mismo momento, los alumnos recibieron también la insignia de la Asociación de Antiguos Alumnos, un símbolo de unión con miles de antiguos alumnos de la Compañía de Jesús repartidos por todo el mundo, y del vínculo permanente con el colegio que ha formado parte esencial de sus vidas.
Tras la celebración religiosa, una sesión de fotografías antes de una cena compartida en el gimnasio del colegio, donde alumnos, familias y personal del centro disfrutaron de un ambiente cercano y festivo, lleno de conversaciones y recuerdos compartidos.
La Promoción 2026 cierra así una etapa importante de su vida, llevando consigo no solo conocimientos, sino también amistades, experiencias y valores que seguirán guiando su futuro. El Colegio de La Inmaculada les desea lo mejor en el nuevo camino que emprenden y les recuerda que esta siempre será su casa.














